Waterford

Gracias a sus murallas, sus estrechos callejones y su torre normanda, conocida como torre de Reginald, Waterford conserva un aire medieval. La época georgiana también dejó un legado de bellos edificios, en especial los del Mall, una espaciosa calle del siglo XVIII. Entre las construcciones más importantes, destacan el Ayuntamiento, del año 1788, con una imponente lámpara de araña de cristal de Waterford, y el palacio Obispal.

También resultan interesantes las numerosas iglesias de la ciudad, en particular el suntuoso interior de la catedral de la Santa Trinidad. Ante todo, Waterford es una ciudad comercial portuaria muy activa, situada en el río Suir, con un estuario lo suficientemente profundo para permitir que los grandes barcos atraquen en su muelle. El famoso cristal de Waterford se fabrica en una factoría situada a dos kilómetros de la ciudad. Waterford está situada en la esquina sureste de Irlanda y está muy bien conectada, tanto por autobús como por tren.