Cork
Corcaigh o Marisma, la ciudad de Cork en Irlanda, es la segunda ciudad en importancia de la República de Irlanda, con 135.000 habitantes. Cork es la capital del propio condado de Cork, el mas grande de todos los condados de Irlanda y en muchos aspectos el mas variado, rico en prados, valles y ríos que contrasta con colinas de piedra próximas a una línea de costa atlántica llena de exuberante naturaleza, bahías, cuevas y desfiladeros. Sus numerosos focos de interés turístico y su activa vida nocturna, suele sorprender al visitante.
Poseedora de un estratégico puerto marítimo está situada al sur del condado en la provincia de Munster. Es atravesada por el río Lee con dos caudales. Se asienta pues en zonas antiguamente pantanosas hoy en día prácticamente desecadas de donde deriva su nombre en gaélico (Corcaigh=pantano). La isla central rodeada por los brazos del Lee es donde se concentra la mayor oferta para el viajero en la ciudad. Conocida de manera exagerada por los irlandeses como la Venecia Irlandesa, por los canales que atravesaban los pantanos hoy en día inexistentes.
Cork ofrece a sus visitantes un extenso y característico patrimonio cultural. La ciudad de Cork es famosa por ser históricamente gran productor de mantequilla, bacon, harina, lana y fertilizantes. Cork es una región llena de color y contrastes, entre los que se incluye algunos de los más coloristas y atractivos paisajes de Irlanda. Desde las animadas y agradables calles de la ciudad a la escarpada belleza del oeste, la tranquilidad y el encanto del norte y el ambiente vacacional del este, todo el condado es una tierra llena de diversidad. Cork ofrece una gran variedad de opciones para todos los gustos, con numerosos sitios para visitar, muchos deportes y actividades.
Al norte del río se encuentra Shandon, una interesante zona histórica, aunque un poco descuidada en la actualidad. Entre los lugares más sugestivos de la zona sur, destacan la catedral protestante de San Finbarr; el Museo de Cork, en su mayoría dedicado a la batalla nacionalista en la que la ciudad desempeñó un papel importante; la prisión de Cork, del siglo XIX, y el Ayuntamiento, así como numerosas iglesias, fábricas de cerveza y capillas.
Además de los muchos y agradables pubs que posee Cork, la ciudad se enorgullece de su variada oferta cultural, que puede disfrutarse en el Palacio de la Ópera de Cork, en la Galería de Arte Crawford y en el Firkin Crane Centre. También pueden realizarse excursiones al castillo de Blarney, donde incluso los visitantes menos turísticos se sentirán obligados a besar la Piedra de Blarney. Cork se encuentra a unas cinco horas en autobús de la capital, Dublín, en dirección sur.
La mejor forma de desplazarse por la ciudad es a pie. Además el centro de Cork está muy bien señalizado con postes que indican las principales atracciones turísticas, si además vas acompañado de un mapa de la ciudad te podrás mover y disfrutar de sin ningún tipo de problema. En su defecto, recomendamos el transporte en autobús, con el cual te puedes mover a prácticamente todos los puntos de la ciudad, aunque con el inconveniente que el servicio queda muy reducido los domingos. Además, podrás encontrar perfectamente servicios de taxis, y de alquiler de bicicletas y trenes que dotan de una gran comunición Cork ciudad con el resto del condado y las otras ciudades irlandesas.
