Burren
En el condado de Clare, al norte, destaca la extraordinaria región de Burren. En cualquier dirección en la que se mire, sólo se divisan kilómetros de brillante piedra caliza cárstica. Los pueblos a lo largo de la costa son muy escasos, y entre ellos figuran Doolin, centro de la música popular irlandesa, y la encantadora población costera de Ballyvaughan. Las cavernas subterráneas, así como las grietas, fuentes y simas, son el principal interés de Burren.
Su flora característica es una rara mezcla de plantas mediterráneas, árticas y alpinas, y la zona es el último bastión de la exótica marta. Durante la Edad de Piedra, esta zona estaba cubierta de árboles, y en ella habitaba un gran número de personas. De esta época proceden los restos conservados de al menos sesenta y cinco tumbas megalíticas. Sin embargo, la vegetación fue destruida para cultivar la tierra, lo que ocasionó el erosionado terreno calizo de la actualidad. Los fuertes de piedra de la Edad de Hierro, conocidos como fuertes circulares, salpican el paisaje de la región, y las ruinas de castillos le otorgan un toque de misterio medieval. Verdes carreteras sin pavimentar, que datan de hace miles de años, entrecruzan la región hasta llegar a los lugares más remotos.
Desde Limerick, Galway y Ennis parten autobuses hacia Burren. Los servicios en verano son bastante regulares, pero en invierno hay que planear bien el viaje para evitar quedar atascado en una estación por causa de los cambios de horario.
